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martes, 2 de agosto de 2011

Lactancia materna, la mejor opción.

Ayer comenzó la Semana Mundial de la Lactancia Materna, un movimiento para dar a conocer las ventajas de la leche materna, tanto para el bebé como para la madre, un movimiento en el que todos tenemos algo que ver, por lo que esta información te será de utilidad, tanto si estás esperando familia tú o algún ser querido o conocido, como si la maternidad es parte de tu presente o de tu futuro.

Seguramente te has preguntado qué es lo mejor para el bebé, si la llamada fórmula en biberón o la lactancia natural, ¿y para la mamá? Vamos entonces a tratar los beneficios de amamantar un bebé, ¿cuál crees que es el mejor?
  • La lactancia materna disminuye la desnutrición infantil en 50%. Tiene todos los nutrimentos que se necesitan en la proporción adecuada.
  • La leche materna mejora la inteligencia y desarrollo de los niños y las niñas. Tiene que ver con la estimulación temprana y los nutrimentos esenciales para que el cerebro y otros órganos terminen de crecer y desarrollarse.
  • La leche materna es rica en defensas que protegen de infecciones respiratorias y gastrointestinales. A través de la leche la mamá pasa sus propias defensas a su bebé protegiéndolo de las enfermedades más comunes de la infancia.
  • La lactancia materna reduce el riesgo de sobrepeso y obesidad en la infancia, la adolescencia y la vida adulta.
  • El acto de amamantar crea un vínculo emocional entre la madre y su bebé que mejora el desarrollo y autoestima en la infancia y la adolescencia.
  • La lactancia materna reduce en la mujer el riesgo de padecer cáncer de mama o de ovario y de padecer osteoporosis.
  • La leche materna es el mejor alimento, el más limpio, el más nutritivo y el más cariñoso al que todos los niños y niñas tienen derecho.
  • Es importante mencionar que la desnutrición, las diarreas y las infecciones respiratorias siguen siendo un motivo importante de mortalidad en menores de un año.
Y todas estas enfermedades son más frecuentes en bebés alimentados con fórmula que en alimentados al seno materno. En otras palabras los niños y niñas alimentados con pecho de manera exclusiva durante los primeros seis meses y combinados con otros alimentos durante los primeros dos años de vida disminuyen sus enfermedades y el riesgo de morir hasta tres o cuatro veces más que los alimentados artificialmente. 

Supongo que va quedando más claro qué decisión tomar con respecto a la alimentación de los bebés, ¿no es así?

Pero más allá de la salud, de los gastos, de todos los beneficios, es importante observar el lazo tan importante que se hace entre la madre y su bebé. Ese instante poético en el que sólo existen madre e hijo en todo el universo, el momento en que una madre comprende que es parte vital de la formación de su propio fruto. El cariño que se transmite en el instante de la caricia, de tener al objeto del mayor amor justo ahí: tan cerca del corazón.

No podemos cerrar los ojos ante toda esta información. Ayudemos a nuestros y nuestras bebés a mejorar su inteligencia y su desarrollo en general.

Apoyemos la lactancia materna. Y unámonos a este movimiento internacional del 1 al 7 de agosto.

martes, 26 de julio de 2011

¿Tienes riesgo o eres riesgo para sarampión?

Para comenzar una pregunta: ¿Te gusta enfermarte? Seguramente no, entonces por qué esperar, por qué arriesgarse a enfermar, tener una complicación o morir si se puede prevenir.
 
Durante las últimas semanas las autoridades de salud nos han advertido sobre el peligro de introducción del sarampión en México. También se han levantado voces que piensan que es una cortina, una mentira, una manera de distraer la atención, hasta se han inventado que es parte de una campaña política. Para aclarar las cosas, México es un país reconocido internacionalmente por sus logros en vacunación, de tal manera que varias enfermedades han sido erradicadas o controladas, con respecto al sarampión México tiene 5 años sin casos de esta enfermedad.
 
Sin embargo, no es así en todos los países, en Europa ha crecido un movimiento antivacunas que se dedica a sembrar la desconfianza en la población y desalienta la aplicación de vacunas. La misma Organización Mundial de la Salud se muestra preocupada por las bajas coberturas de vacunación que ahora son motivo de brotes en algunos países. Las consecuencias no se han hecho esperar y el Sarampión es un claro ejemplo, en Francia se han presentado de enero a junio 12,699 casos con 6 defunciones, más que en todo el año pasado. Otros países afectados con un número mucho mayor de casos que en años anteriores son España, Italia, Alemania, Suiza, Rumania e Inglaterra, por mencionar algunos.  En los Estados Unidos de América se han registrado 156 casos en lo que va del año, casi tres veces más de los que ocurrieron entre 2001 y 2008.
 
¿Un número pequeño de enfermos no justifica la prevención? El sarampión es una enfermedad muy infecciosa y potencialmente mortal para personas con las defensas bajas, aún cuando no tenga complicaciones graves favorece otras enfermedades en la infancia y contribuye a la desnutrición. Por otro lado la vacuna no deja inmunidad permanente, esto significa que pasado un tiempo las defensas contra el sarampión desaparecen y es necesario aplicar dosis de refuerzo. La vacuna tampoco funciona muy bien en todas las personas con defensas bajas y solo sirve cuando se aplica a los niños al año de edad.
 
Cuando el número de personas sin vacunar aumenta, el sarampión se trasmite y circula rápidamente provocando brotes que afectan sobre todo a los niños menores de un año; personas no vacunadas desde jóvenes hasta mayores de edad se infectan y pueden trasmitir la enfermedad aún antes de desarrollar los síntomas, lo peor son las complicaciones entre ellas bronquitis, neumonía o encefalitis que pueden ser fatales.
 
Hacer campañas en contra o no vacunarse afecta la salud de todos y puede poner en riesgo tu salud y la de tus seres queridos. No te dejes influir, no hagas caso de aquellos que solo quieren confundir y viven de la intriga. Ahora la gran pregunta:
 
¿Quienes se deben vacunar contra el sarampión?
• Los niños y las niñas al año de edad, con una dosis de refuerzo a los 6 años.
• Personas entre los 12 y 39 años de edad que no tengan refuerzo con la vacuna en los últimos 10 años
 
Y no olvides el dicho que dice “El amor es como el sarampión: cuanto más tarde llega, peor."